Mejorar la hipoxia:
Aumento del contenido de oxígeno en sangre: bajo alta presión, la cantidad de oxígeno disuelto en la sangre aumenta significativamente, mejorando rápidamente síntomas como mareos y fatiga causados por la hipoxia.
Promoción del metabolismo celular: un suministro suficiente de oxígeno mejora la capacidad de síntesis de energía de las mitocondrias, lo que ayuda al cuerpo a recuperar la vitalidad, especialmente indicado para quienes realizan-trabajo mental a largo plazo o quienes experimentan agotamiento físico.
Acelerar la reparación de tejidos:
Cicatrización de heridas: El oxígeno hiperbárico estimula la angiogénesis y la síntesis de colágeno, favoreciendo significativamente la recuperación de heridas postoperatorias y úlceras crónicas (como el pie diabético).
Reparación de nervios: para problemas neurológicos como lesiones cerebrales y secuelas de accidentes cerebrovasculares, el oxígeno hiperbárico puede reducir el edema cerebral, activar las células nerviosas inactivas y ayudar en la recuperación funcional.
Alivio de los síntomas de enfermedades crónicas:
Control de la inflamación: el oxígeno hiperbárico puede inhibir el crecimiento de bacterias anaeróbicas, ayudando en el tratamiento de infecciones refractarias (como la osteomielitis) al tiempo que reduce las respuestas inflamatorias.
Soporte cardiovascular: mejora la isquemia miocárdica y el suministro insuficiente de sangre cerebral, reduciendo el riesgo de angina de pecho y deterioro de la función cerebral causado por la hipoxia.
Asistencia anti-de belleza y antienvejecimiento:
Efectos antioxidantes: la terapia con oxígeno hiperbárico puede mejorar la actividad de la superóxido dismutasa (SOD), reducir el daño de los radicales libres y retrasar el envejecimiento de la piel.
Reparación de la piel: Promueve la regeneración de las células epidérmicas y tiene cierto efecto auxiliar en la reparación de problemas de la piel como el acné y las alergias.
